La Adicción Casi Destruyó Nuestro Matrimonio

 

 

 

    Nota de la Directora:
    «Aplaudo la autenticidad y la transparencia de esta pareja. Agradezco a Tiffany y a Kevin,
     por compartir con valentía su historia de victoria, sobre una lucha frecuente en la iglesia
     de hoy».

    — Kay Burnett, Directora Nacional del Ministerio a las Mujeres

 

 

 

 

Me casé con mi mejor amigo, Kevin, en frente de nuestros familiares y amigos más cercanos en Orlando, Florida el 25 de febrero de 2012. Poco después de casarnos y mudarnos a la zona central del país, nuestras vidas comenzaron a cambiar de manera significativa. Estábamos solos e inconscientes de la fuerza genuina que requiere el matrimonio, especialmente cuando atravesamos momentos difíciles.

Cuan aún nos estábamos conociendo el uno al otro, como recién casados, enfrentamos una lucha que nunca pensé que estaría asociada con nuestra historia. Mi esposo y yo decidimos asistir a una conferencia sobre matrimonio en nuestra iglesia local el 24 de febrero de 2013. Sentimos que esta sería la manera perfecta de comenzar la celebración de nuestro primer aniversario. Para sorpresa nuestra, esa noche el pastor nos desafió a confesar cualquier secreto que pudiéramos haber ocultado a nuestro cónyuge para así tener un matrimonio saludable.

En mi mente, si uno de nosotros iba a confesar algo, sentía que sería yo. En mi opinión, el hombre con el que me había casado era perfecto y no podía hacer nada indebido. Sin embargo, durante un corto período de mi vida, visité clubes y bebí mientras trataba de descubrir quien era.

Cuando empecé a decir mis palabras para confesarme, mi esposo se adelantó y confesó que había sido adicto a la pornografía durante varios años. Imagina la sorpresa que sentí en ese momento, junto con la ira y la traición. ¿Con quién me casé? ¿Realmente me ama? Durante todo este tiempo, me había estado juzgando a mí misma por mis errores de años anteriores a nuestro matrimonio, pero todo el tiempo, mi esposo vivía una doble vida ya que había participado en una adicción que destruye a un alto porcentaje de matrimonios a diario. 

Salí de nuestra casa sintiéndome desconsolada, con la intención de tomar un vuelo de regreso a Orlando, donde sabía que me sentiría cómoda y segura. Iba a abandonar nuestro matrimonio. Como no tenía un grupo de apoyo en el lugar donde vivía, clamé a Dios en busca de guía. Escogí no decirle a mis familiares o amigos cercanos porque en el fondo de mi corazón, nunca querría que mi marido fuera juzgado por sus debilidades.

Me sentí llevada a llamar a una pareja en particular que conocía, para expresar mis sentimientos de miedo y confusión, ellos no nos juzgarían ni avergonzarían. El Señor me habló a través de esta pareja y me animó a asistir al último día de la conferencia al siguiente día, y también el día exacto de nuestro aniversario de boda. Elegí escuchar la sabiduría de esta pareja a pesar de la ira y el dolor que sentía hacia mi esposo. 

Estoy bastante segura de que no reaccioné de la mejor manera, pero la belleza de ser humano es que a veces está bien expresar mis sentimientos para obtener la sanidad. Dios se presentó ante mí al día siguiente y permitió que Kevin y yo recibiéramos la oración y nos bautizáramos juntos para expresar pureza y un nuevo comienzo para nuestro matrimonio.

La realidad es que la vida no mejoró o se hizo más fácil de la noche a la mañana. Experimenté depresión, comencé a comer como escape emocional, tuve cambios de humor y baja autoestima en los siguientes meses porque sentí que era la razón por la que mi esposo decidió participar en esos comportamientos adictivos. Tuve momentos en los que podía reír y relacionarme con Kevin sin dudarlo. Luego, en otros momentos, ni siquiera podía mirarlo porque temía lo pensamientos que estarían llenando su mente mientras veía la televisión o mientras miraba a otras mujeres.

Tomó varios meses regular mis pensamientos y sentimientos negativos a través de la oración y la terapia constante. Como pareja, elegimos trabajar juntos para perdonar y avanzar hacia la sanidad de nuestro matrimonio. Decidimos no rendirnos en el compromiso con nuestro matrimonio. Nos registramos en un sitio web que ayudaría a Kevin a rendir cuentas y nos informaría a ambos sobre su uso semanal de internet.

Cuando me entregué a Dios y le pedí que me ayudara a perdonar verdaderamente y amar a mi esposo, como lo hice antes de que él confesara su adicción, comencé a ver a Kevin a través de los ojos de Jesús. Lo vi primero como un hijo de Dios, que al igual que yo, luchaba contra los deseos carnales de este mundo. Todas las mañanas, Kevin se levanta y le pide a Dios que lo ayude a rendir su propia fuerza y nunca volver a sus viejas costumbres. Mi esposo fue lo suficientemente valiente como para confesarnos a Dios y a mí su adicción, y estoy agradecida por eso, a pesar de la verdad de lo que confesó. Mi confianza en él con el tiempo fue restaurada y nuestro matrimonio fue redimido.

Cuando supe sobre la adicción, supe que no era la única esposa que estaba atravesando esta situación, sino que fui una de las muchas que caminaron por el mismo camino. Mi esposo, como muchos otros hombres y mujeres, tiene una historia de cómo la pornografía se le presentó por primera vez. Cuando era niño, sus amigos lo expusieron a esta. La exposición no deseada abrió una puerta durante muchos años de esclavitud en secreto. Ahora hacemos que sea una prioridad compartir nuestra historia e informar a los jóvenes y a las parejas cómo estar al tanto de los signos y síntomas que conducen a la adicción. Actualmente estamos en terapia para garantizar que tengamos un matrimonio saludable. Si tú o alguien que conoces está pasando por la adicción a la pornografía, no luches solo esta batalla.

Si eres una esposa que ha descubierto que tu esposo es adicto a la pornografía, mi oración es que no te culpes a ti misma y causes más dolor a tu corazón. Eres hermosa y eres suficiente, tal como eres. Te animo a buscar ayuda para ti y tu matrimonio.

Conéctate con nosotros a través de las redes sociales o nuestro sitio web, si tienes alguna pregunta, podemos responder para ayudarte en este viaje.

Bendiciones, ¡y anímate!

Amor,

Tiffany

#NEVERSTOPLOVE


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