National Women's Ministries
¡Corran, hijos míos, corran!
¡Corran, hijos míos, corran!

Sentada en la terraza de mi casa, entre el verde follaje del bosque escucho el melodioso canto matinal de los pajaritos. Todo es tranquilidad, incluso puedo escuchar mi propia respiración. Es un nuevo día.

Acabo de regresar de un viaje a Australia, mi país de origen. Y aquí estoy, meditando tranquilamente en esos preciosos y hermosos momentos. El encuentro con los amigos de nuestros hijos, que ahora son adultos exitosos y realizados, fue una bendición y una mezcla de hermosos sentimientos. Me hizo pensar en lo rápido que pasa el tiempo; por otra parte, mi corazón se conmovió al ver que todos estos jóvenes están sirviendo fervientemente a Jesús. Una vez más recordé que la vida es corta, y que tenemos que aprovechar bien cada momento que se nos concede. 

Además, visité a mi familia y pasé hermosos momentos con mis padres que ya están ancianos. Me siento bendecida de tener todavía conmigo a papá y a mamá. Mi padre tiene noventa años de edad y todavía es el centro de cualquier reunión. Mi mamá pronto cumplirá ochenta y siete años, pero el paso de los años solo ha endulzado su carácter. Estoy consciente de que mis padres se están acercando al fin de su travesía en esta tierra, y mientras Paul y yo pasamos horas con ellos conversando y rememorando, pensé que necesito guardar estas imágenes en mi corazón y en mi mente, sepultar sus palabras en la profundidad de mi psiquis. Quiero capturar cada momento especial para que cuando ellos partan a su hogar eterno, yo todavía conserve estos invaluables recuerdos.

He visto a personas que han vivido bien. He observado a mis padres enfrentar las tormentas de la vida y crecer en el amor del uno por el otro y por Dios. Yo quiero lo que ellos tienen. Tal como nos exhorta el escritor de Hebreos, yo quiero: «correr con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante». No quiero solo deambular en la vida o arruinarla. Yo quiero mantener la vista en la meta, y correr bien.

Unos pocos días después de nuestro encuentro, mi corazón todavía está gozoso. El tiempo con mis padres me ha motivado a renovar mi compromiso a vivir bien. El encuentro con los antiguos amigos me ha hecho pensar en la fidelidad de Dios y en su amor que trasciende las generaciones. La oportunidad de ver a mi hermana y su familia ha fortalecido mi resolución de orar fervientemente y todos los días por nuestros hijos y nietos. 

Quiero correr hasta el fin y marcar el sendero para mis hijos y mis nietos. Mi oración es que el fin de mi carrera sea un término al estilo Hebreos 12 ... ella terminó la carrera con «la mirada en Jesús».

Espero que mis reflexiones sean de ánimo para que sigas adelante en la carrera y para que la termines bien.



DR. CAROL ALEXANDER es un orator motivacional y predica en conferencias y seminarios de liderazgo en todo el mundo. Actualmente se desempeña como Directora de la Escuela de Graduados en Trinity Bible College, Ellendale, Dakota del Norte. Está casada con Paul, quien es presidente de Trinity Bible College y Graduate School. Juntos, han vivido en cuatro continentes y han servido a Dios apasionadamente durante treinta y siete años de su vida de casados.