Nueve rasgos de carácter de la tutoría intencional

Las mentoras establecen una especie de relación de ADN. En el libro de John Ortberg Everybody’s Normal Till You Get to Know Them [Todos son normales hasta que usted llega a conocerlos], cita un estudio sobre las relaciones que observó a 7.000 personas por más de nueve años. Los investigadores encontraron que las personas más aisladas tenían tres veces más probabilidades de morir que aquellas con fuertes conexiones relacionales. Las personas con hábitos poco saludables (por ejemplo, fumar, comer alimentos descuidadamente, permanecer con sobrepeso o consumir alcohol), pero con fuertes vínculos sociales vivieron significativamente más que personas que tenían hábitos de buena salud, pero estaban aisladas. En otras palabras, ¡es mejor comer golosinas con buenos amigos que comer brócoli a solas! La cuestión parece clara: Necesitamos relaciones significativas e intencionales. Tratar de pasar la vida sin ellas es perjudicial.

En el libro de Rut, Noemí proporciona un excelente modelo de ADN para la mentoría intencional de otras mujeres. Su historia proporciona nueve rasgos del carácter de la mentoría intencional.

1. Noemí respetó la autoridad en su vida. Ella siguió obedientemente a su esposo a Moab (Rut 1:1, 2). Las Asambleas de Dios sostiene una posición igualitaria de la mujer en el liderazgo ministerial (la creencia de que puesto que los hombres y las mujeres son todos uno en Cristo, no hay distinciones de género cuando se trata de papeles funcionales en la iglesia). No obstante, esa opinión no valida el hecho que ya sea varones o mujeres usurpen la autoridad, y creen discordia en pos de sus derechos. Por lo tanto, las mentoras deben primero ser un modelo de sumisión a la autoridad.

2. Noemí valoró las relaciones. Inicialmente ella rechazó el aislamiento la mantener relaciones importantes, incluso mientras ella soportó las pruebas más difíciles de la vida. Su esposo y sus hijos murieron en Moab (Rut 1:3–7). Ella conservó muy cerca a sus nueras, Orfa y Rut, y ellas observaron a Noemí procesar su dolor indecible.

Las mentoras hacen bien al entender que sus ejemplos hablan en todo tiempo.

3. Noemí confió en sus raíces históricas al buscar apoyo. En el momento adecuado, ella se preparó para regresar a Belén (Rut 1:7). Sus raíces representaron la verdad de que las mentoras nunca superan la necesidad de refuerzo personal.

4. Noemí fue honesta consigo misma y con los demás en lo concerniente a sus emociones. En la frontera, ella expresó su dolor interno más profundo, y confesó su amargura a las mujeres más jóvenes (Rut 1:11–13).

Las mentoras saludables revelan estratégicamente capas de transparencia. Ellas reconocen que sus aprendices se identifican fácilmente con el dolor de una mentora. El comportamiento de Noemí contradice la sabiduría convencional de que los líderes nunca deben permitir que los seguidores se acerquen. Noemí lo permitió, y de la misma manera lo hizo Jesús.

5. Noemí conocía sus propias limitaciones. En su estado mental desalentado, ella instó a las mujeres jóvenes a volver atrás, sabiendo que no podría darles un esposo (Rut 1:11, 12).

En este punto, Noemí malinterpretó lo que las aprendices necesitaban más. Orfa claramente quería a Noemí, pero dejó la relación mentora-aprendiza porque Noemí no pudo darle el esposo que pensó que necesitaba. Sin embargo, Rut quería lo que Noemí podía proporcionarle, que incluyó al verdadero Dios, un pueblo elegido y un lugar en un linaje piadoso.

Las mentoras deben reconocer lo que ellas no pueden hacer. Pero pueden confiar en Dios para alcanzar sus propósitos, a pesar de las limitaciones de ellas.

6. Noemí invirtió tiempo en Rut. Ella aceptó la solicitud de su aprendiza, y permitió a Rut quedarse y pasar tiempo con ella (Rut 1:16 – 18).

La mentoría requiere modificar intencionalmente los límites personales, pero manteniendo la autonomía y la identidad personal (Rut 1:19).

7. Noemí dio asesoría directa a Rut. Ella proporcionó instrucciones específicas, le dijo a Rut como ir a la trilla y qué hacer allí (Rut 3:3). 
Las mentoras sanas entienden que notas, ejemplo, y auto-descubrimiento todos tienen su lugar, pero ellas también disciernen cuando el aprendiza necesita una dirección clara.

8. Noemí disfrutó la recompensa de su inversión. Recibió una bendición única como una mentora fiel cuando tuvo un nieto, un niño nacido en el linaje del rey David y de Jesús el Mesías (Rut 4:13–22; Mateo 1:5, 6).

Las mentoras saludables reconocen el enorme potencial de multiplicación espiritual en la relación.

9. Noemí dio sus frutos a través de la vida de otra persona. Rut 4:14, 15 dice: “Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel; el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos”.


Las mentoras saludables no se atribuyen crédito por los logros de su aprendiza, pero ellas disfrutan de la alegría de haber contribuido al éxito de otra mujer en el ministerio.




KAREN YANCEY, directora, Kansas Network Development Department, AG Kansas Ministry Network, Maize, Kansas.